domingo, 26 de abril de 2015




CAPÍTULO 26:

DONDE SE PROSIGUEN LAS FINEZAS QUE DE ENAMORADO HIZO DON QUIJOTE EN SIERRA MORENA.


Cuando se marchó Sancho de la Sierra Morena, en busca del cálido abrazo de los suyos y además a cumplir la tarea encomendada, Don Quijote se encontró solo y sin nada que hacer, empezó a imitar a Amadis de Guala, en sus acciones y todas sus actitudes melancólicas, en medio de su locura seguía escribiendo versos para su amada Dulcinea, los tallos en el áspero tapiz de los árboles que le cubrían.
Sancho llegó a la venta y encontró al barbero y al cura quienes le preguntan a éste, qué pasó con Don Quijote, temen que lo haya matado y robado su caballo, entonces, este pobre hombre, contagiado de la locura de su amigo, se defiende y les asegura  que él no roba ni mata sino que Don Quijote le mandó a hacerle un favor, mientras él continua en la montaña, porque está imitando las acciones de Amadis, pues quiere ser recordado por grandes hazañas; espera que su reina reciba una carta que nunca puso en las manos de Sancho y que éste nuevo loco cree que si, entonces el barbero y el cura le consultan por la ubicación de dicha carta, Sancho empieza a buscar por todo su cuerpo y no la encuentra se da cuenta que no la tiene, le resulta fácil decirles que aunque la perdió, la leyó varias  veces que se la sabe de memoria, le piden que la recite para que el cura la traduzca y hacerla llegar a Dulcinea de Toboso. Empieza Sancho a rascarse la cabeza a ver si recuerda lo que dice la carta y lo que éste relata es ilógico y hasta incoherente, el cura y el barbero ven que no tiene sentido y se empiezan a reír de la poca memoria que tiene Sancho, luego le ofrecen algo de comida y deciden ir a buscar a Don Quijote a la montaña quien lleva mucho tiempo sin probar algo diferente a hierbas que le proveían la naturaleza.
Estos hombres reconocen la locura de Don Quijote y lo envuelto que ya está Sancho en una historia que solo permanece en la mente de su amo, y deciden sacarlos de esta penitencia


REFLEXIÓN


Son muchos los hombres
Que al igual que Don Quijote,
Enloquecen sin razón
Aparentando ser otra persona
Muy carentes de valor

Sueñan llenar su corazón
Pero no luchan con fervor
Se rinden en el primer intento
Sin siquiera dar un grito de clamor

Dulcinea, le necesita
Él lo sabe, más tiene prioridades
Convertirse en un ídolo
A quien todos idolatren.

Cuantos hombres hoy día
Pese a una buena formación
Olvidando de donde vienen
Se enceguecen por ambición.

Para Quijote, demostrar valor
Luchando con ensueños
En una montaña se quedó
Solo se encuentra ahora,
Pues su único seguidor
Sancho, el buen hombre
A cumplir su petición
En busca de Dulcinea,  
Una carta, él perdió

La vida es un camino,
Con un tierno corazón
No dejemos que los golpes
Le ablanden la razón

Mantengamos vivos los valores
Y prioricemos en la reflexión
Evitemos dañar a otros
Lo mejor  es saber dar amor

Sabe el gran Quijote
Luchar por lo que quiere
Y todo aquel que le conoce
Sabe que si quiere puede

Son la fe y la esperanza
Hermanas de la locura
De nada sirve la confianza
Si no se tiene un corazón que ayuda
De esto el gran Sancho es experto
Pues quiere a su amo dar aliento
Dejando su propia vida a un lado
Para dar a la misión cumplimiento

En los actos de valor Confiemos
Y no nos asustemos en la primera caída
A don Quijote sigamos
Que en la locura está el sabor de la vida

JACK DANNELLS MILLAN JAIMES